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Álvaro Galán gana el Premio Ricardo Molina con un poemario «redondo»

Eloy Sánchez, Juana Castro, Jesús Munárriz, David Luque, Aurora Luque y Diego Doncel, ayer en Orive. - CÓRDOBA 0           Paula Lara 27/10/2018 El poemario Ficciones familiares del autor malagueño Álvaro Galán Castro (1979) ganó ayer por unanimidad del jurado la 26ª edición del Premio de Poesía Ciudad de Córdoba Ricardo Molina y fue calificado por el jurado como un poemario «redondo, natural y brillante». El portavoz del jurado, Eloy Sánchez Rosillo, definió el poemario ganador como «un libro muy hermoso, un libro de poesía sin más», con el que -en su opinión- el jurado «ha acertado plenamente» en esta ocasión. Más información aquí: https://www.diariocordoba.com/noticias/cultura/alvaro-galan-gana-premio-ricardo-molina-poemario-redondo_1260056.html
Ana Isabel Conejo, Concierto para violín y cuerpo roto Hiperión, Madrid, 2018 «Hasta podría hacer pan con la harina / de mi seno perdido. / Hasta podría alimentar a un pueblo, / querer de nuevo a algunos muertos, / construirme una casa en las canciones / que cantaba mi abuela». Lo que de hecho hace Ana Isabel Conejo (Tarrasa, 1970) es darnos de comer su experiencia en tres movimientos y una coda, las partes en las que ha dividido este concierto de lucha contra la enfermedad, pero también de enredo con su propia identidad, entre el miedo y el sueño turbio de la anestesia: «Pero ahora sé que ella, / esa mujer / que desde siempre / me ha parecido tan interesante / solo es un personaje, / nunca nadie la ha visto fuera de mí». Conejo ha escrito en carne viva, con la voz sonámbula, dejándose llevar por el río de las palabras, interpelando a los que va cruzándose en el camino desde que el médico le diagnóstico el cáncer en el pecho hasta que volvió a ver de ...

Tocar de Ramón Buenaventura.

Un poema de 1982, publicado en Vereda del gamo (Hiperión). Me emociona ahora de tal modo que no puedo terminar de leerlo. Nada de lo que menciono existe ya, porque el jardín ha cambiado totalmente. Y mi hijo de tres años tiene ahora 38. Sigue ahí, sin embargo, fuerte y crecido, el mismo amor que sin decirse crea los versos. TOCAR Las retamas estallan con la fija delicia de un siglo japonés; pero más amarillos son los pasos de duende que marcan por la hierba las bravas margaritas. Ha enloquecido el sauce joven. Las mariposas me rizan el aire de niñas olvidadas. Los perros se alivian del pelo, las urracas se acercan a punto de pasarse a las palomas. Aviva los geranios el vuelo colibrí de la esfinge plumosa. Los albaricoqueros se aprietan en el fruto, en las brevas la higuera; los guisantes de olor —rojos, blancos, azules, malva — se tupen en el muro; sus zarcillos se han asido a los dardos que olvidé en la diana. El lagarto se ocupa de frenarle los ritmos a la so...

"Las alas de una alondra" de David Rey Fernández.

La colección poesía Hiperión ha publicado un libro premiado del joven poeta (nació en 1985) David Rey Fernández. En el año 2009, ganó el XII Premio de Poesía de Compostela "Antonio Carvajal". Sus poemas me recuerdan a los versos de Walt Whitman porque recorren praderas, huellas de una mujer en la playa, cielos infinitos, ramas aladas de los bosques, y no se desgastan. Antes bien, ofrecen al lector arranques de furia y de creatividad temblando como un rocío, para caer por fin sobre la rosa. Con tan joven edad, me sorprende gratamente la madurez que el autor despliega en las páginas del libro. Sus citas a Francisco de Quevedo muestran su predilección por el escritor español que entendió los laberintos de la vida mundana. Hay un dulzura blanda, se diría, en su lenguaje. Y un tono ligeramente nerudiano en sus expresiones. Pero aquel despliegue de la naturaleza, en todas sus metáforas y en toda la fundamentación de su poesía es cosa, empeño o rebusque que ...

"Ciento noventa espejos" de J.Irazoki.

Noventa y cinco textos de ciento noventa palabras cada uno + un prólogo de idéntica extensión = Ciento noventa y dos páginas de tránsito poético. De tránsito poético sujeto a lo real. Espacio de sobra para hablar de música, cine, pintura, fotografía, cafés, ciudades. Del habitar extranjero. De ideas e ideologías. De ética y amigos. De literatura por encima de todo. «El escritor es un fabricante de sillas verbales», comenta Irazoki. El autor agradece al azar «haber nacido en una familia humilde» y cada texto es prueba de ese quehacer modesto y artesano. La palabra se ajusta y se pule, no se engrandece. Leer más aquí. Podéis comprar este libro y otros en nuestra tienda online. www.hiperion.com

Versos al paso.

Nuestro editor jefe Jesús Munárriz es parte del jurado de la primera edición de Versos al paso. Más información aquí. Versos al paso   es un proyecto que quiere llenar de poesía los pasos de peatones con semáforo de nuestras calles, para que acompañen nuestros andares por la ciudad. Nace como iniciativa del Ayuntamiento de Madrid para recordar la importancia y el valor de la escritura y la lectura poética, así como del acto fundamental de caminar y de que a través de nuestros pasos volvamos a adueñarnos del entorno urbano.

Swinburne, Antología poética. Jorge de Arco.

Sabido es que la tras la muerte de su tío paterno, Guillermo IV, la reina Victoria de Inglaterra subió al trono en 1837. Apodada “la abuela de Europa”, su mandato de sesenta y tres años se convirtió en el más largo de la historia del Reino Unido. En un tiempo y espacio similares transcurrió la vida de Algernon Charles Swinburne (1837 - 1909) uno de los más grandes poetas ingleses de la época victoriana. Aunque de familia acomodada, su espíritu  disperso y su desordenado acontecer, le comportaron un universo personal pleno de excentricidades. Artículo completo aquí.

"El desgarro" de Villalobos por Juan Domingo Aguilar - OcultaLit

En los últimos dos años han sido publicados varios libros que abordan una realidad que nos acompaña a lo largo de nuestra vida: el dolor. El cuadro del dolor de Ana Castro (Premio Juana Castro, Renacimiento, 2017), El Desgarro de Jorge Villalobos (XXXIII Premio de Poesía Hiperión) y Hotel Útero de Begoña Callejón (Esdrújula Ediciones) son buena prueba de ello. Tratar temas incómodos, desagradables, desoladores —como la muerte de un ser querido o una enfermedad que nos transforma por completo— son realidades que la poesía debe reflejar. ¿Quieres que te cuente un cuento recuento que no se acabe nunca? No te pido que me digas ni que sí ni que no, cariño, sino que si quieres que te cuente un cuento recuento que no se acaba nunca? Estás sola. Estás sola. Y un día tendrás dolor. El artículo completo aquí.

"El desgarro" de Villalobos por Bagué Quílez en El País

Jorge Villalobos (Málaga, 1995) se ha llevado al agua el Hiperión con su segundo libro: el conturbador friso familiar titulado  El desgarro.  Siguiendo un modelo expresivo cercano al de  Canal,  de Javier Fernández (al que alude la cita inicial del volumen), las composiciones funcionan como fotogramas en super-8 o  polaroids  de un álbum inconcluso. Más allá del recuento de una biografía marcada por la cicatriz de la enfermedad, la conquista de Villalobos reside en una indagación metaliteraria que se aproxima al territorio limítrofe de la autoficción: “Debe de ser duro / escribir un libro así. Pero, si se publica / alguna vez, ¿estás preparado para / que los demás lo lean?”. Valga la pregunta para todo aquel poeta (joven o no) que se arriesgue a afrontar el implacable veredicto de los lectores. Más en este enlace: https://elpais.com/cultura/2018/07/04/babelia/1530723945_419935.html

"Sátiras" de Arturo Dávila.

Me han divertido mucho las Sátiras (Hiperión) del mexicano Arturo Dávila, un libro que agrupa tres: Catulinarias (1998), Poemas para ser leídos en el metro (2003) y La cuerda floja (2015). En las "Notas" que aparecen al final del volumen se aprecia que Dávila se ha apoyado para escribirlas en la literatura, tanto al menos como en la vida. Que nacen, quiero decir, de la experiencia cotidiana de vivir pero también de la no menos natural de leer. Y eso sirve para los clásicos latinos y para los del Siglo de Oro, sin olvidar a los modernos (Nicanor Parra y Ernesto Cardenal al fondo). El amor, la economía, lo social, todo cabe en estos epigramas secos y acerados, escritos con desusado rigor, que leemos con una sonrisa en los labios. Aquí puede encontrar el lector alguna muestra. El artículo completo aquí