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Mostrando las entradas etiquetadas como Arturo Tendero

Arturo Tendero lee "Una extraña ciencia" de Julio Rodríguez

Julio Rodríguez, Una extraña ciencia JULIO RODRÍGUEZ Una extraña ciencia Hiperión, Madrid, 2019 «Como una cerilla encendida / en mitad de la noche, un poema / ilumina tan sólo un instante / la oscuridad que nos rodea. / Pero no olvides nunca / que también puede hacer que todo arda». Grande es la fe que muestra en la poesía el ovetense Julio Rodríguez (1971) en este poema titulado «Defensa propia». Responde a las características de las piezas más abundantes y más valiosas de su libro: breve, epigramático, concebido para provocar del lector o una sonrisa o propinarle un amistoso puñetazo en el hombro. A menudo, no desembocamos en la clave hasta el último verso. A veces, tenemos que volver a mirar el título, como en este otro: «Y que, después de todo, / el consejo más sabio / no lo haya recibido de mis padres / ni de Séneca, Google o Sxymborska, / ni estuviera siquiera en las enciclopedias, / sino oculto en el dorso de la tapa / de los yogures de mi infancia». E...

Arturo Tendero escribe sobre Rodrigo Olay

Rodrigo Olay: Saltar la hoguera RODRIGO OLAY Saltar la hoguera Hiperión, Madrid, 2019 «Quién hubiera supuesto que aquí estabas, / tan lejos de mi lengua y de los míos, / esperándome tú, / serenidad». Hermoso título el del tercer poemario de Rodrigo Olay (Noreña, 1989), que remite a esos lances de la noche de San Juan en que los mozos saltan sobre el fuego para purificarse. En la lectura asistimos a un salto similar. Arranca Olay encorsetado por la forma, concentrado en cumplir con los imperativos del soneto. Y es solo cuando olvida esta obligación, cuando se suelta a la vida (que es cuando el lector piensa en rendirse), cuando instala su propia manera de decir. Muchas veces, en poesía, la manera de decir, la voz, es tan importante como lo que se dice. Es el caso. A partir, más o menos, de “Cours de la somme”, nos engancha la calidez con que un poeta joven, pero muy viajado, mezcla con sabiduría sus experiencias amorosas con los paisajes lejanos y los recuerdos d...

Irazoki por Arturo Tendero

Francisco Javier Irazoki, El contador de gotas FRANCISCO JAVIER IRAZOKI El contador de gotas Hiperión, Madrid, 2019 «Llueve y cuento las gotas de los días vividos (…) Lentamente me apago en la silla de ruedas que empujo». En sus orígenes, Francisco Javier Irazoki (Lesaka, 1954) formó parte del grupo surrealista CLOC, y su escritura mantiene la querencia por las imágenes sorprendentes, que a menudo cristalizan en símbolos. Hace varios libros que se siente más cómodo escribiendo sus poemas en prosa. Con frases tajantes, engañosamente sencillas y un punto naïfs, este navarro recriado en Francia hurga en su pasado sin hacer concesiones: «éramos menos tristes en un lugar sin belleza». Recorre las veladuras de unos tiempos que dejaron heridas: «Todavía resiste en la memoria un fuego que rueda por una pendiente. El otoño incendia plantas y deja el suelo ensangrentado». Hay en El contador de gotas algo de balance emocional de sesenta años de vida, y al mismo tiempo de búsqueda de l...