Ir al contenido principal

Entradas populares de este blog

XXXIV PREMIO DE POESÍA HIPERIÓN. EX AEQUO.

Bajo la luz, el cepo, de Olalla Castro, por Ariadna G. García

Bajo la luz, el cepo Bajo la luz, el cepo. Olalla Castro. Hiperión. Premio de Poesía “Antonio Machado en Baeza”. 2018.85 páginas. La escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie se lamentaba hace unos días en la Feria del Libro de Fráncfort de que las historias relatadas por mujeres “siguen sin oirse”. De hecho, reclamaba al mundo editorial una mayor apertura en sus catálogos con el siguiente argumento: “Es importante tener una amplia diversidad de voces, no porque queramos ser políticamente correctos, sino porque queremos ser precisos. No podremos entender el mundo si seguimos fingiendo que una pequeña parte de él representa al mundo en su totalidad”. Hasta aquí, el canon literario de cualquier país está prácticamente integrado exclusivamente por hombres, son sus historias las que exportan una inequívoca visión del mundo, como si éste no pudiese observarse desde otras perspectivas y representarse de un modo diferente. Para ello, Ngozi reivindica que se publique a más mujeres y que se…

Descubrimiento de Berbel por Álvaro Valverde.

Lo confieso: a estas alturas de mi edad, a punto de cumplir 60 (qué mareo), desconfío de las unanimidades y hasta de los descubrimientos. Es verdad que cuando quienes opinan son personas con criterio, gente a la que respetas y admiras, las cosas suelen suceder de otra manera. Con todo, tampoco coincides siempre con ellas y con sus gustos. Podría poner un ejemplo reciente, de un libro que acapara entusiasmos (no el de Echevarría), que está en todas las listas (si no el primero, el segundo), pero que uno ni siquiera se atreve a abrir. No digamos si, para colmo, se trata de una ópera prima y su autora tiene cuatro años menos que tu hijo pequeño. De pronto piensas: Arthur Rimbaud, Claudio Rodríguez...  ¡Uf!
Que Fernando Aramburu le dedicara un artículo en El Mundo a toda página, en su sección "Entre coche y andén", fue la gota que colmó el vaso de mi paciencia lectora. Antes, claro, su editor, Jesús Munárriz, de Hiperión, ya había tenido el acierto y la delicadeza de enviarme Las…